Amenaza de divorcio

¿Amenaza de divorcio?

El divorcio no es una amenaza en ningún caso sino un derecho que debe de ejercitarse con libertad y con los mínimos condicionamientos posibles.

La semana pasada una persona acudió a nuestro despacho de abogados muy preocupado y escandalizado por lo que le había ocurrido, su mujer le estaba amenazando.

Al ir contando lo ocurrido realmente lo único que pasaba es que su esposa quería divorciarse de él.

Es algo importante, es una situación dura, pero en ningún caso el ejercicio de un derecho supone una amenaza y menos en el caso del divorcio pues constituye un derecho personalísimo.

Utilizar términos que denotan tanto conflicto ya supone un condicionamiento negativo que no nos ayudará a gestionar la situación. Debemos de aclarar varias cuestiones importantes al respecto para dejar de entender el divorcio como una amenaza o un enfrentamiento y pasar a verlo como una situación que debe gestionarse con empatía, respeto y potenciar nuestra capacidad de entendimiento.

¿Amenaza de divorcio?

Amenazar con pedir la separación:

Al igual que cada uno de los cónyuges en su día decidieron contraer matrimonio, durante el matrimonio cualquiera de los esposos puede decidir libremente la separación matrimonial. Divorciarse o separarse no supone que se trate de una situación amenazante en absoluto sino una decisión y opción legal.

De hecho, aproximadamente en la mitad de las ocasiones en las que uno de los cónyuges le dice al otro que quiere la separación la situación aún es reconducible si toma la actitud adecuada: Empatía, comprensión, autocrítica, cariño, sinceridad, respeto… etc.

Es un error enfocar una ruptura como que estamos siendo la víctima por entender que lo que hace nuestro cónyuge es “amenazar con pedir la separación“.

En los casos en los que uno de los cónyuges pide el divorcio o separación al otro y este segundo lo interpreta como una amenaza evidentemente estará limitando y reduciendo las posibilidades de reconciliación y estará poniendo en peligro incluso la tramitación amistosa del proceso de separación o divorcio.

Amenaza de juicio de divorcio contencioso:

Muchos juicios de separación o divorcio contencioso se producen por no haber sido capaces los esposos de entender que el divorcio no es algo malo ni bueno sino simplemente una opción que se debe de gestionar con la mayor cordialidad posible.

Muchos esposos potencian el enfrentamiento cuando la palabra divorcio sobrevuela su matrimonio y supone no sólo deteriorar las oportunidades que existieran de mantener el matrimonio sino además que en muchos casos se tramite en una separación y juicio contencioso con mayor coste económico, tiempo y enfrentamiento.

No es una amenaza el divorcio amistoso ni el contencioso, pero en una crisis matrimonial ambos esposos deben de poner de su parte para ojalá evitar la ruptura y cuando es una ruptura definitiva aceptar la decisión del otro cónyuge aunque no estemos de acuerdo y facilitar las gestiones de manera amistosa.

¿Amenaza de juicio de divorcio?

Obligar a mi pareja a mantener el matrimonio:

¿Se puede obligar a mi esposo o esposa a mantener el matrimonio en contra de su voluntad?

No se puede pretender obligar a nuestro cónyuge a mantener un matrimonio que por el motivo que sea ha decidido dejar de querer.

No sólo la petición de divorcio es libre sino que no requiere causa ni explicación alguna del mismo modo que ocurrió en el momento de contraer matrimonio que tampoco se tuvo que dar explicaciones.

Lo normal y lo recomendable es poder hablar los motivos del divorcio y que antes de la decisión definitiva hayan existido llamadas de atención en las que se han podido prevenir la ruptura pero el problema es que uno de los principales motivos del divorcio es la falta de comunicación.

De hecho aunque algunas personas no lo puedan entender así, existen divorcios en los que el motivo es que simplemente se ha dejado de querer sin más, pues cada persona evoluciona de manera diferente y en ocasiones los caminos sencillamente trascurren por direcciones diferentes y no conciliables.

La petición de divorcio no es en ningún caso una amenaza sino el ejercicio de un derecho que ha constado siglos conseguir y conquistar en la historia.

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