Recomendaciones letradas en separaciones con hijos pequeños

Consejos y recomendaciones para separaciones con niños

Es importantísimo en separaciones con niños seguir consejos, pautas y recomendaciones adecuadas.

No debemos de dejarnos llevar por el drama de la ruptura, hay que primar el interés y beneficio de nuestros hijos pues son niños que tienen derecho a ser niños.

A continuación paso a comentar algunos de los ejemplos de lo que no debemos hacer en una separación matrimonial o no matrimonial con hijos:

No incumplir si consideramos que no cumple el otro progenitor.

Incumplimientos

“Si no cumple, yo tampoco”.

Referente al derecho de visitas, esta expresión común acaba no permitiendo ver al menor si no se le paga o no ha pagado. Un hijo no es una moneda de cambio.

El incumplimiento de un progenitor no puede justificar el incumplimiento del otro, pues de esa manera el único que pierde es el menor.

Si el otro progenitor no cumple con lo que consideramos que debe hacer, lo peor que podemos hacer es tampoco cumplir nosotros. Literalmente podemos volver loco al niño creando verdaderos traumas y aprendizajes que pueden perjudicar gravísimamente el desarrollo emocional del hijo y su modelo de vida adulto.

No recurrir al juicio como primera opción:

No ir a la primera de cambio a juicio
Prevenir juicios con mediación

“Que lo decida un juez”.

Vamos a ver, desde el momento en el que una persona tiene un hijo no pregunta al juez qué nombre le pone, dónde va a vivir, a qué colegio va a ir, qué va a desayunar o  cómo se le va a cortar el pelo.

Lo que no podemos es echar balones fuera y ante cualquier dificultad que suponga tomar decisiones con nuestra expareja que no queramos tomar, bloquear la situación y decir que se vaya a juicio para resolverlo.

Debemos ser conscientes de que un juicio cuesta tiempo, dinero y enfrentamiento, se debe relegar al último recurso y solo en aquellos casos que sea imprescindible y merezca la pena.

No pretender hacer justicia con la vida de nuestros hijos.

¿Un juicio de separación es justo?
Separación y justicia

“Quiero justicia”.

En un Juzgado no se hace Justicia, solo se aplica derecho. En ocasiones la aplicación del derecho puede ser percibida como injusta por ambas partes de la controversia.

En ningún caso la imposición de una resolución de un tercero —el juez— será mejor que la solución que podrían haber convenido las partes. La expresión “hacer justicia” parte de la premisa de que hay que compensar una injusticia anterior.

Si fuéramos más conscientes de que en muchos casos depende de nosotros mismos evitar esa “injusticia” nos ahorraríamos toda la vida que perdemos en ella. Nos complicamos la existencia creando problemas compartidos y no satisfechos, con ello lo complicamos más aún metiéndonos en un Juzgado para intentar compensar la injusticia que previamente hemos creado, consentido o, tal vez, simplemente no hemos sabido prevenir.

No empezar a ejercer de padres hasta que lo imponga un Juez.

Es irresponsable pretender esperar a que un Juez imponga las normas que regirán nuestra vida familiar
Esperar al “Juez”

“Hasta que no me obligue un juez no pienso cumplir”

Es una pena que muchos padres y madres no cumplan con los derechos y obligaciones que tienen respecto de sus hijos hasta que no les obliga una resolución judicial.

Es lamentable, no se es padre o madre solo para lo que nos apetece o interesa, debemos buscar el beneficio de los hijos en todo momento.

No entrometernos en el desarrollo familiar del otro progenitor.

No superar la ruptura y criticar la vida del otro progenitor
Meterse en la vida de mi ex

“Ni se te ocurra llevar a mi hijo con tu pareja, padre, madre…”

(redactado de una forma muy sutil para las burradas que se dicen en la práctica…).

Podemos decidir con quién está nuestro hijo en los momentos en los que está bajo nuestra compañía y cuidado. Pero en ningún caso decidir con quién está cuando están con el otro progenitor.

Es normal que no nos agraden nuevas amistades o parejas de nuestro ex, pero no podemos ni pedir explicaciones ni condicionarlo. Seguro que nos ofenderíamos si pretendiera hacerlo nuestro ex de nosotros mismos, pero claro, no es el mismo caso, en nuestro caso es “totalmente diferente” .

No dar pautas y exigir hábitos del otro progenitor.

Ser exigentes cuando nos separamos con el padre o madre de nuestros hijos
Lista de separación

“Ni se te ocurra darle de comer tal cosa o ir a tal sitio.”

Las pautas las debe establecer el progenitor con el que los hijos se encuentren en cada momento. Tenemos que intentar coordinar en todo lo posible los hábitos y costumbres de los niños, pero en ningún caso podemos pretender exigir que nuestra expareja les cuide de una determinada manera.

Tal vez pensemos que no le da de comer tan bien como nosotros, que no se laven los dientes, que ven demasiado la televisión o están con el móvil o videoconsola; pero si no es una cuestión grave es criterio del otro progenitor, que precisamente es el que nosotros hemos decidido para tener ese hijo.

Tal vez el otro progenitor también cuestione nuestros hábitos con los niños. Lo más importante es que los niños estén felices y se críen con cariño y estabilidad, muchas veces el enfrentamiento que genera ese reproche ya perjudica mucho más que lo que se está tratando.

Utilizar la denuncia y demanda judicial como arma arrojadiza.

Mala intención para denunciar o demandar en separaciones
Denunciar y demandar

“Como no llegues puntual te denuncio”. “Si me lo entregas diez minutos tarde, yo también te lo haré a ti después”.

Nunca digas ese tipo de cosas ya que puedes arrepentirse toda la vida como le ocurrió a unos clientes que por el nerviosismo y tensión que se creó y las prisas el niño sufrió un accidente grave con daños irreparables. Vamos a ver. Da igual que el niño llegue unos minutos tarde, debemos ser flexibles pues de ello también dependerá la flexibilidad con la que nos tratan y en definitiva beneficiará a nuestro hijo.

Se pude decir que siempre hace lo mismo, que nuestro ex es un desastre, pero hay muchas maneras de decir las cosas y en estos casos se suelen decir de una manera tan desagradable que no ayuda en absoluto y solo crea malestar familiar.

Hacer un interrogarlo a nuestro propio hijo de lo que hace con el otro progenitor.

Pautas correctas de educación de padres separados
Interrogatorio a los hijos

“Hijo, ¿dónde has estado? ¿Qué has hecho? ¿Con quién? ¿Te ha dicho algo de mí? ¿Qué has desayunado, comido, merendado y cenado? La próxima vez le dices a tu padre/madre que eso no.”

El niño no es ni un mensajero espía ni una extensión de nosotros mismos. Tiene que desarrollar la vida con naturalidad y poder desarrollar su personalidad sin influencias ni condicionamientos.

Cuando pretendemos invadir la intimidad de nuestro hijo metiéndonos demasiado en la vida que desarrolla con el otro progenitor después de la separación, se crea una tensión tan grande que se somete a un estrés al niño que impide que disfrute y se abra con nosotros y nos cuente de verdad lo importante, ya que sufre cada interrogatorio de tal manera que, si encima es de ambos progenitores, puede volver literalmente loco al niño.

El niño puede acabar sintiendo que si dice algo bueno del otro progenitor nos está fallando y decepcionando y nos vamos a enfadar con él, o si dice algo malo se va a producir un enfrentamiento, pues está fallando al otro. Hay que proteger y separar a nuestro hijo en todo lo posible de la ruptura sentimental de los progenitores.

Hay cosas de adultos y otras de niños y no debemos mezclarlas y menos aún en lo que nos interesa egoístamente a nosotros y no busca realmente el beneficio de nuestros hijos.

Además, así se le presiona para tomar partido y puede nacer en nuestros hijos el sentimiento de culpa por las desavenencias de los padres, pudiendo llegar a pensar que él es la causa de los problemas que no saben gestionar sus progenitores.

No provocar situaciones incomodas ni antinaturales.

No debemos de enfrentarnos delante de nuestros hijos
Incomodidad infantil

“Yo hago con mi vida lo que quiero y a las recogidas de mi hijo viene mi pareja de la mano, ¿qué pasa? Y cuando le vea a mi ex le voy a decir cuatro cosas.”

En la vida individual de cada persona se puede hacer lo que cada uno quiera con la máxima libertad, pero en el momento en el que se está con el hijo se debería dar prioridad a las necesidades del niño y no a los intereses o caprichos propios.

Delante del niño hay que intentar desarrollar aquello que le resulte beneficioso y es obvio que el enfrentamiento y la provocación con el otro progenitor generará un malestar que puede hacer daño en definitiva al niño. Hay que saber estar, guardar las formas y dar un buen ejemplo de educación a nuestro hijo.

Podemos ir con nuestra nueva pareja a entregar al menor y darnos un morreo de película delante de nuestro ex y nuestro hijo, pero no es la actitud más adecuada, pues evidentemente puede ser interpretado como una provocación, es algo innecesario.

Además, cualquier provocación va a generar una sensación de ansiedad en nuestro hijo.

Cuando estamos con nuestro hijo en primer lugar debemos actuar como el padre o madre que somos y no permitirnos algunas licencias fruto de nuestra propia inmadurez, frustración e inseguridad.

No discutir ni crear tensión en la vida de nuestro hijo.

Padres y madres que perjudican a su hijo
Evitar tensión en nuestro hijo

“Montar un número en actividades, cumpleaños, fiestas y eventos”.

Si saben ambos progenitores comportarse con respeto podrán compartir los momentos especiales del hijo.

De no ser así, lo más prudente es que si va uno no vaya el otro y viceversa hasta que puedan comportarse como adultos que entienden que lo importante no es salirse con la suya e ir a la actividad del hijo y darle en los morros al otro, sino que el hijo tenga la tranquilidad que su padre o madre irá con él para disfrutar y compartir un momento especial. Lo importante es que el niño esté feliz, cómodo y a gusto.

¿Que es injusto? ¿Que por qué tiene que ir mi ex y yo no? ¿Qué pasa? ¿Que tiene más derechos que yo? Si el otro progenitor no pone cordura en la relación paternofilial tenemos que ponerla en mayor medida nosotros y no hacer lo mismo, por valorar como prioridad a nuestros niños.

La celebración es del niño y el día tiene que ser justo para él, los padres son secundarios, pues son los responsables de velar por el bienestar del hijo que han decidido tener juntos y ahora deben sacrificarse si de verdad los quieren como merecen, por encima del orgullo de los padres y madres.

Tenemos derecho a arruinar nuestros propios días especiales, pero no los de nuestros hijos.

Es horrible la tensión que se puede generar cada vez que hay un momento importante para la vida de nuestro hijo y los protagonistas son los padres que centran todo el interés y miradas al saber que son incompatibles, que uno es la chispa y el otro la gasolina y que cualquier encontronazo provocará una llama o incluso un verdadero incendio incontrolable.

He tenido un caso especialmente desagradable en el que en un partido de fútbol de un hijo común fueron ambos progenitores pues ambos tenían derecho a ir al ser en un sitio público, y lo hicieron con sus nuevas parejas y mezclaron esa combinación explosiva con alcohol.

Aquello acabó en una pelea vergonzosa que supuso que tuvieran que parar el partido y viniera Policía y ambulancias. Evidentemente, eso es lo peor que se puede hacer por un niño. Perjudica gravísimamente al hijo y condiciona que se pueda gestionar con normalidad el régimen de visitas en el futuro.

Recomendaciones letradas en separaciones con hijos pequeños
Consejos y recomendaciones de separación

 

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