Divorcio voluntario, forzoso o necesario

¿El divorcio es voluntario?

Divorcio voluntario en España
Divorcio voluntario

En está publicación analizaremos en qué términos el derecho al divorcio constituye un derecho voluntario en España.

¿Un matrimonio en voluntario, forzoso o meramente necesario?

Un matrimonio nace del libre y concurrente consentimiento de ambos miembros de la pareja que toman la decisión de contraer matrimonio.

En cambio, el divorcio al igual que ocurre en la separación matrimonial, puede ser decisión y voluntad de uno de los esposos, o de ambos.

Es muy frecuente la pregunta que nos hacen recurrentemente en nuestro despacho de abogados cuestionándose qué es lo que ocurre cuando uno de los cónyuges quiere mantener el matrimonio y el otro quiere divorciarse.

¿Qué prevalece?

Evidentemente prevalecerá el derecho del cónyuge que quiere divorciarse pues no se puede someter a ninguna persona a mantener un matrimonio forzoso y no deseado. Otra cuestión que pasaremos a analizar serán las posibilidades de ejercicio del derecho de divorcio y los casos en los que para un miembro del matrimonio puede tratarse de un divorcio voluntario y para la otra un divorcio forzoso por haber sido solicitado por su cónyuge y no tener posibilidad de oponerse a dicha petición.

Divorcio voluntario de mutuo acuerdo:

Todo proceso de divorcio express será necesariamente iniciado por alguno de los esposos de manera que no cabe el divorcio sin la voluntad de al menos uno de los cónyuges. Por ello, todos los divorcios son voluntarios pues reiteramos que al menos emanan de la voluntad y petición expresa de uno de los esposos.

Partiendo de esa premisa obvia, todo proceso de divorcio necesitará la iniciación por las vías legales establecidas al efecto, siendo dos, la de mutuo acuerdo y la contenciosa, necesitando en ambos casos al menos la petición voluntaria de uno de los esposos.

En el caso del divorcio de mutuo acuerdo caben dos maneras de plantear el proceso que realmente vienen a ser muy similares y en definitiva el resultado es el mismo, el divorcio con aprobación de un convenio regulador confeccionado con el visto bueno de ambos y ratificado en sede judicial o notarial por ambos cónyuges.

Cabe la posibilidad de enfocar el divorcio de mutuo acuerdo a instancia de uno de los cónyuges y con el mero consentimiento del otro, o el divorcio de mutuo acuerdo solicitado a instancia de ambos cónyuges, siendo este último caso lo más normal.

En ocasiones, la voluntad de uno de los esposos es divorciarse y cuando le plantea su decisión al otro, se produce una situación compleja.

El cónyuge al que le proponen el divorcio tiene la posibilidad de rechazar la petición de divorcio de mutuo acuerdo, pero no puede rechazar una demanda de divorcio contencioso, pues en ese caso podrá oponerse a las medidas accesorias solicitadas por el cónyuge demandante, pero no a la petición principal de divorcio, pues no existe posibilidad legal de oposición y por ello para el cónyuge demandado en proceso contencioso el divorcio será obligatorio y forzoso.

El divorcio forzoso
Divorcio forzoso

Divorcio forzoso y obligatorio si es contencioso:

Como ya hemos dicho, para el caso de que uno de los cónyuges presente en el Juzgado una demanda de divorcio contencioso, en la misma se solicitarán una serie de peticiones accesorias al divorcio, pero a la petición de divorcio el cónyuge demandado no se podrá oponer.

En el “suplico” de una demanda se solicita aquello que cada parte del proceso quiere que sea objeto de resolución. Por tanto, existirá en el escrito de demanda una petición en cuanto al uso del domicilio familiar, la cuestiones paternofiliales respecto de los hijos, lo relativo al régimen económico matrimonial, la pensión compensatoria y otras posibles cuestiones.

Pues bien, el cónyuge demandado podrá oponerse a todas las peticiones del cónyuge demandante que considere oportunas, pero no al divorcio, pues a la petición de divorcio no cabrá posibilidad de objetar jurídicamente nada y por tanto el divorcio para el cónyuge demandado será forzoso y obligatorio.

La única posibilidad que existiría sería el desistimiento de la petición de divorcio por parte de la representación procesal del cónyuge demandante, o lo que es lo mismo, que el cónyuge que pide el divorcio por lo contencioso cambie de opinión y reitre la demanda y petición de divorcio. Para el caso de que el cónyuge demandante no desista expresamente de su petición y demanda de divorcio el cónyuge demandado no podrá evitar el divorcio.

Mediación y sentido común:

Muchos procesos de divorcio son complejos y siempre recomendamos recurrir a la mediación y sentido común.

El divorcio constituye un derecho que pueden ejercitar cualquiera de los cónyuges. Deberíamos de partir de la base de que nuestro cónyuge puede pedir el divorcio en cualquier momento si así lo considera oportuno y para ese caso no sólo el proceso de divorcio sería menos traumático y sorpresivo, además tal vez se valoraría el matrimonio de otra manera y muchas relaciones familiares se cuidarían y tratarían de un modo diferente y se podrían prevenir muchas rupturas.

En muchos matrimonios cuando uno de los cónyuges le pide el divorcio al otro recibe una negativa, ya sea por el rechazo a las condiciones del divorcio o del divorcio en si mismo. El divorcio necesita un periodo de reacción, aceptación y superación, pero lo ideal es que los esposos traten en la medida de lo posible de ser cordiales y tratar de resolver la situación familiar en los términos más razonables.

Hay muchos cónyuges a los que se les propone la separación o el divorcio y directamente rechazan hablar del tema al igual que cualquier tipo de mediación. Evidentemente en esos términos conseguir un divorcio de mutuo acuerdo amistoso es imposible y al cónyuge que sesea divorciarse se en cuenta frente a la comprometida situación de esperar a que el otro cónyuge cambie de parecer y acepte la mediación manteniendo de momento el matrimonio, o interponer una demanda de divorcio contencioso.

Lo mejor será utilizar el sentido común y ser razonables, ni es adecuado por parte del cónyuge que quiere el divorcio presionar y agobiar al cónyuge con un divorcio inmediato, ni por parte del cónyuge que recibe la petición de divorcio negar su colaboración y predisposición al divorcio amistoso.

Divorcio necesario para uno de los cónyuges de un matrimonio
Divorcio necesario

Divorcio necesario:

Cuando uno de los cónyuges pide el divorcio es que lo necesita y no es un mero capricho. El divorcio necesario para uno de los cónyuges también debería de ser importante para el otro, pues no es justo mantener a nuestro marido o mujer en un matrimonio en contra de su voluntad.

En ocasiones por demorar la tramitación del divorcio cuando es necesario  para uno de los cónyuges solo complica aún más la situación.

El equilibrio es imposible pero debemos de tratar de ponernos en el lugar del otro cónyuge y poner de nuestra parte para lograr un divorcio de mutuo acuerdo lo más constructivo y beneficioso posible para las partes.

De no ser así y existir una actitud de cierto abuso por parte de alguno de los cónyuges generará una situación injusta, ya sea la de someter a un cónyuge que no quiere firmar el divorcio a firmarlo forzosamente, o pretender que el cónyuge que quiere divorciarse se quede perpetuamente esperando el divorcio sin llegar a obtenerlo por tener la expectativa de divorcio amistoso del otro cónyuge y que nunca llegue a llevarse a efecto.

Hay que usar el sentido común, asesorarse con abogados especializados y tratar de mediar pues la mediación es la base del derecho de familia y la herramienta capaz de llegar a acuerdos que suponga un punto intermedio lo más justo posible entre las pretensiones y posturas de las partes. Si uno de los cónyuges considera que es necesario el divorcio y el otro no hace caso a dicha necesidad, la situación no sólo es importante por la ruptura, sino por no dar la importancia que merece a una necesidad real de nuestra hasta ese momento pareja sentimental. Si para nuestro cónyuge el divorcio es necesario no es justo que miremos para otro lado y que no hagamos lo que esté en nuestra mano por facilitar el proceso.

Hay que enfocar el divorcio con madurez pues el matrimonio está formado por dos personas adultas que se han unido libremente y también en el caso de separación deben separarse de la manera más libre posible. En un divorcio se separan dos personas, pero no necesariamente se lastiman.

Cómo pedir el divorcio sin lastimar:

Pedir el divorcio es un derecho, pero debe de ejercitarse de una manera correcta pues no hay necesidad de lastimar innecesariamente a nuestro cónyuge.

Toda ruptura y perdida lleva aparejada una connotación negativa, pero no por ello debemos de hacer leña del árbol caído.

Pedir el divorcio sin lastimar a nuestra pareja es posible cuando se muestra una actitud de respeto y sinceridad.

Desde el momento en el que uno de lo cónyuges de un matrimonio ha tomado la decisión de divoriarse, lo justo es que se lo comunique al otro. Ojalá sea posible adelantarse a dicha decisión y poder hablar los problemas que pueda tener el matrimonio para superarlos.

Sea como sea, desde el momento en el que uno de los esposos toma la decisión de divorciarse deberá de actuar con prudencia y moderación recordando que no es el momento de reprochar y echar en cara lo malo, sino simplemente gestionar el final de la relación sin lastimar y hacer daño innecesariamente a la persona con la que en su día decisión compartir su vida.

¿Divorcio voluntario?

¿Divorcio necesario?

¿Divorcio forzoso?

Lo importante es saber que todas las personas tienen derecho a pedir la separación y que es posible pedir el divorcio sin lastimar y herir a nuestra pareja.

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