Divorcio y matrimonio en crisis

Divorcio y matrimonio en crisis.

De las cosas más complicadas en un matrimonio es la de diferenciar entre un periodo de dificultad sentimental y un matrimonio en crisis que se ve avocado al divorcio o la separación matrimonial.

Todas las parejas y matrimonios atraviesan periodos buenos y malos y ni en los buenos hay que relajarse y pensar que así se mantendrán solos, pues se debe de cuidar como merece, ni pensar que un los momentos malos hay que dar el matrimonio por perdido.

Nosotros desde nuestro despacho de abogados nos encargamos de los procedimientos de divorcio desde el momento en el que hay un matrimonio en crisis y alguno de los esposos o ambos deciden divorciarse.

Tenemos servicios jurídicos encaminados al asesoramiento prematrimonial y la mediación matrimonial con la intención de que las personas puedan disfrutar de un matrimonio y relación verdaderamente consciente, premisa inicial necesaria para poder tomar las decisiones acertadas y por ello tener las herramientas para gestionar cada pequeño y gran paso de la relación matrimonial.

Por ello cada matrimonio, crisis matrimonial y divorcio son diferentes y cuentas con peculiaridades propias pero desde nuestro punto de vista cada decisión debe de gestionarse desde la libertad y por ello desde la conciencia real de su situación familiar, pues se deben de evitar los matrimonios precipitados y los divorcios tardíos cuando llevan un largo tiempo siendo necesarios y sólo retrasan y hacen llegar en muchos casos a los esposos a situaciones límite.

Divorcio y crisis familiar

Divorcio y problemas de pareja:

Los divorcios y problemas de pareja tienen una espera íntima que afecta estrictamente a los esposos y otra exterior con transcendencia pública.

Toda relación personal suele atravesar problemas y dificultades, pero en mayor medida suele ocurrir cuanto se trata de una relación de pareja.

Los problemas de una pareja pertenecen a la intimidad pero si la pareja está casada y llega el momento de poner fin a la relación tendrán que seguir los requisitos de divorcio express.

Para el caso de que exista una pareja con hijos, con independencia de que estén casados, o no, si llegan los problemas de pareja y la ruptura será recomendable tramitar un proceso para regular la vida de los hijos, de estar casados será separación o divorcio y para el caso de que no estén casados los progenitores tendrán que tramitar un proceso de guarda y custodia.

Existen diferencias entre dichos procedimientos pero en la práctica son muy similares.

Divorcio y crisis familiar:

En España en los últimos años hemos tenido un porcentaje de divorcio del 60%, o lo que es lo mismo, 3 de cada 5 matrimonios acaban en divorcio.

De hecho, en este año 2020 se espera un aumento de los procesos de divorcio y separación y una reducción de los matrimonios que se celebren pudiendo llegar a un déficit matrimonial, lo cual es una situación totalmente atípica y antinatural que se ajustará previsiblemente en los siguientes años.

Es por ello que las crisis familiares y los divorcios están a la orden del día.

Hablar de ello no debe de suponer incomodidad ni un tabú, sino que todo lo contrario, nos puede ayudar a recapacitar y rectificar algunas costumbres familiares que en algunos casos están creando inestabilidad familiar y provocando un número de crisis familiares y divorcios antinaturales que provocan inestabilidad familiar.

Entre otros factores que nos pueden ayudar a mejorar la calidad de los matrimonios y prevenir divorcios podemos destacar las siguientes:

  • No idealizar el matrimonio: Hay personas que se casan en parte dejándose llevar por la sociedad que en ocasiones nos empuja a tomar un patrón social determinado en el que está incluido casarse, pues es “lo normal”. Seguro que habéis escuchado frases similares a las siguientes. “¿Por qué no os casáis, no os queréis?” “¿Qué te pasa con la edad que tienes que no estáis casados o no tenéis hijos?”
  • Dedicar tiempo a la relación, entender lo que es un matrimonio antes de contraerlo para que se trate de un matrimonio verdaderamente consciente y decidido responsablemente.
  • Ser más generosos, respetarnos más y no realizar ni tolerar actitudes tóxicas o desconsideradas pues podrán derivar en relaciones insanas.
  • Tratar de mantener el espacio de cada uno de los miembros de la pareja y el común tratando de cuidar y hacer compatibles de la manera más equilibrada posible todos ellos.

Divorcio y crisis de los 40:

Consideramos importante destacar el divorcio y la crisis de los 40 por el número de casos en los que nos encontramos con un factor común, el hecho de que los cónyuges han llegado a la edad aproximada de 40 años.

Años antes o después de cumplir los 40 suelen existir grandes desajustes en los esposos y matrimonios, tal vez por haber llegado a un momento de evolución personal individual en el que nos replanteamos nuestra propia trayectoria de vida y de manera correlativa nuestra vida en pareja y en su caso matrimonio.

Hay veces en las que se ha abandonado la parte de la pareja para centrarse en la individualidad, en los hijos, en el trabajo, nuestra familia… etc y llega el momento en el que muchos matrimonios a los 40 años se replantean su matrimonio y llega el divorcio de manera coincidente a la crisis de los 40.

Crisis de los 40 hombres:

Muchos hombres ven la crisis de los 40 como una situación de cambio en la que puede llegar la frustración si consideran que se llegar a los cuarenta sin haber conseguido con los objetivos y metas proyectadas.

Solomos ver hombres que a los 40 años muchos se dan cuenta que no tienen la vida familiar que querrían, que ha llegado a desgastarse no sólo la relación sino en lo económico e incluso en su actividad física y rutinas.

Crisis de los 40 mujeres:

Muchas mujeres ven la crisis de los 40 como un momento clave en el que parece que con cuarenta años se siente que queremos lo que tenemos o que no queremos seguir a partir de esa edad madura con la misma relación familiar y sentimental.

Hemos visto muchos casos en los que las mujeres se preocupan por su físico o tienen muy en cuenta la maternidad de manera que en los casos en los que habiendo querido tener hijos no los han tenido parece que en cierto modo se deja de dar la importancia a la pareja por sentir cierta frustración o insatisfacción de no haber cumplido los objetivos.

Divorcio y crisis de los 50:

Además de la crisis de los 40 destaca por su número los procesos de divorcio en la crisis de los 50 años. Parece que la crisis de los 40 es un momento clave pero que incluso los matrimonios que lo han superado vuelven a tener un momento delicado de reflexión matrimonial cuando alcanzan la edad de 50 años o los rondan unos pocos años más o menos.

Según lo vemos nosotros, hemos apreciado que tal vez a los 50 años muchos matrimonios ya han criado a los hijos y en parte se están planteando pasar la edad madura y hasta la vejez  con la persona con la que hemos pasado los años precedentes.

Parece que pasan los años y no nos planteamos si seguimos queriendo mantener nuestra vida sentimental y familiar tal y como la tenemos y cuando llegamos a los 50 años nos replanteamos si tenemos lo que queremos y si queremos lo que tenemos, ambas cosas diferentes y muy importantes.

Crisis de los 50 hombres:

Muchos hombres a los 50 años llegan a la crisis y divorcio por sentir que no quieren mantener su matrimonio pues se ha desgastado la relación y ahora quieren cambiar. En ocasiones no se quiere algo concreto sino dejar de tener un matrimonio que ha dejado de tener aquello que su día querían.

Muchos hombres tienen a sentir inseguridad por sentir que se les va la juventud y en algunos casos, sin ánimo de generalizar, tienen cierta tendencia a volver a la juventud y la vida que tenían cuando eran más jóvenes o incluso la que querrían haber tenido y no tuvieron y sienten que es lo que necesitan pues cada vez se sienten más mayores con la crisis de los 50 años.

Crisis de los 50 mujeres:

La crisis de los 50 en las mujeres suele ocurrir más o menos igual que en el caso de los hombres. A los 50 años algunas mujeres se replantean las cuestiones esenciales de su vida y entre ellas evidentemente está la de mantener su matrimonio o la de optar por la separación o el divorcio.

La crisis de los 50 en las mujeres en muchos casos se produce de la misma manera que en los hombres pues no es cuestión de sexo ni de orientación sexual sino de evolución de la vida.

Existe un momento de madurez que al parecer se produce en bastantes personas a los 50 años en la que se tiende a compararnos con los demás y las vidas que tienen y en muchos casos las personas solteras o divorciadas de nuestro entorno hacen que nos replanteemos nuestro matrimonio por sentir que tenemos una edad en la que tenemos que tomar una decisión ya sea mantener el matrimonio con lo bueno y malo con las cosas que nos gustan y las que no nos gustan tanto, o de empezar de nuevo.

Problemas de pareja y separación matrimonial

Separación de matrimonio en crisis:

La separación en un matrimonio en crisis es recomendable pero evidentemente no es la única opción.

También si se considera que es una discusión o pelea superable se puede optar por la separación de hecho para dejar para más adelante la decisión de mantener el matrimonio o en su caso confirmar la ruptura definitiva y hacerla oficial con la separación o el divorcio.

Hay muchas crisis de pareja y del matrimonio en muchas parejas y lo que no hay que hacer es ser extremista y debemos de tender a ponernos más en el lugar del otro miembro de la pareja con empatía, respeto y sinceridad.

A lo largo de la vida de una persona es normal y natural comenzar y terminar sucesivamente varias relaciones sentimentales. Por ello el matriz de que se trate de una ruptura con matrimonio o sin matrimonio y por tanto una crisis de pareja o de un matrimonio realmente es un matiz.

Si cada vez que comenzamos una relación estable nos casáramos la mayoría de las personas se habrían divorciado mínimo 2 ó 3 veces a lo largo de su vida.

Un matrimonio tiene un gran valor, pero no deja de ser una institución en la que lo importante no es el matrimonio como enlace o vínculo jurídico con o sin valor religioso en función de si se trata de un matrimonio civil o canónico, sino que lo importante es nuestra relación sentimental.

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