Divorcio y violencia familiar

Divorcio y violencia familiar:

Ni en una relación sentimental ni en una ruptura se debe de tolerar ningún tipo de violencia o intimidación. Toda relación y ruptura debe de ser libre sin sometimiento a ningún tipo de violencia, intimidación ni condicionamiento.

Hay relaciones familiares con violencia y divorcios y separaciones con violencia.

  • En ocasiones pueden existir relaciones familiares con violencia que pueden acabar con o sin violencia.
  • Al igual que pueden existir relaciones familiares sin violencia que en el momento de la separación o divorcio acaban con o sin violencia entre las partes.

En nuestro despacho de abogados conocemos al matrimonio en el momento de la ruptura y no podemos saber si han existido situaciones violentas en la relación más allá de lo que nos puedan contar de manera espontanea los clientes.

Por ello, nuestro despacho de abogados muestra una intolerancia absoluta a la violencia o intimidación de manera que si en la mediación de un divorcio se aprecian signos de violencia se detiene la mediación para no seguir con la misma pues no se ejerce por parte de las partes de una manera libre y ofreciendo si fuera necesario las pautas o indicaciones legales para poder poner fin a esa violencia o intimidación.

En el momento del divorcio cuando existen comportamientos violentos lo mejor es dejarlo a tiempo para finalizar cuanto antes la relación.

Separación con violencia intrafamiliar

Divorcio y violencia intrafamiliar:

Por violencia intrafamiliar se entiende cualquier tipo de violencia realizada y sometida entre miembros de una misma familia en sentido amplio. Entre padres e hijos, hijos y padres, entre cónyuges, entre hermanos… etc etc.

La violencia es violencia venga de quien venga y debemos de tratar de evitar etiquetar tipos de violencia, pues para nosotros cualquier tipo de violencia debe erradicarse pues cualquier tipo de violencia dentro de una familia supone un hecho muy grave y entra dentro de la violencia intrafamiliar.

Tanto la violencia física como la psicológica constituyen un comportamiento no permisible en derecho. No sólo la violencia puede ser física que tal vez es más evidente, sino que también la violencia psíquica puede ser igual o incluso más devastadoras.

Divorcio sin violencia intrafamiliar.

Divorcio y violencia psicológica:

Hay divorcios con violencia psicológica que se deben de valorar para poder tomar la decisión de divorciarse empleando sólo la vía civil o en su caso considerar que es procedente iniciar actuaciones penales.

Todo de penderá de las circunstancias, para nosotros principalmente la gravedad y la peligrosidad.

La violencia familiar psicológica puede ser muy sutil y suele ser más difícil de apreciar.

Una simple mala contestación, frase desafortunada o que pueda denotar cierto desprecio no tiene que ser forzosamente violencia psicológica, hay ocasiones en las que simplemente se trata de falta de educación, personas que no saben guardar las formas o que simplemente son desconsideradas y no muestran el respeto debido.

La peor de las posibilidades es cuando la violencia psicológica es mutuo y está normalizada, a los cónyuges y miembros de la familia les llega a parecer lo normal. Cada vez existen más relaciones tóxicas con violencia psicológica que debemos de aprender a detectar y rechazar.

Divorcio sin violencia psicológica.

Divorcio y violencia física:

Hay divorcios con violencia física que al igual que ocurre en la psicológica no deberían de tolerarse debiendo de analizar con la sensibilidad que merece la relación familiar para actuar correctamente.

Una familia debe de crearse y mantenerse con amor, cariño y respeto mutuo. Desde el momento en el que existe violencia se han sobrepasado todos los límites permisibles, pero cuando es violencia físicas debemos de ser aún más conscientes de que quien nos quiere no nos debe de agredir.

Quien nos quiere nos debe de tratar como merecemos y en ningún caso herirnos ni dañarnos. Debemos de evolucionar socialmente para que nosotros mismos y nuestro alrededor tengamos mayor sensibilidad, rechazo e intolerancia a la violencia.

La violencia física es injustificable y si nos acostumbramos a permitir agresiones no sólo estamos poniendo en peligro nuestra vida y nuestra integridad sino que además será el peor ejemplo para nuestros hijos y demás familiares y allegados.

Divorcio sin violencia física.

Divorcio con hijos y violencia familiar

Divorcio con hijos y violencia:

En un matrimonio o pareja con hijos si existe violencia debemos de ser extremadamente cuidadosos para que dicha violencia repercuta en la menor medida posible en nuestros hijos.

Como ya hemos dicho no debemos de acostumbrarnos a la violencia sino saber decir que no a la misma y de ser grave tomar medidas legales. Nuestros hijos no pueden criarse con la tensión de la violencia sino que deben de educarse en una familia unida sin violencia o separada sin violencia.

El divorcio con hijos en situaciones violentas debe de estudiarse detenidamente pues de considerarse que la violencia puede persistir después del divorcio se deberán de pedir las medidas civiles y penales que correspondan.

Hay personas que nos han dicho que prefieren no denunciar la violencia ni divorciarse precisamente por el bien de sus hijos y suele ser un grave error. Precisamente en los casos de violencia es necesario proteger a la familia y en su caso divorciarse precisamente por el bien de nosotros mismos y sobre todo de nuestros hijos.

Divorcio con hijos y violencia.

Divorcio con coacción o intimidación:

En función de cómo sea ejercida la coacción o la intimidación puede ser igual o incluso más grave que la violencia física o psicológica.

Tenemos derechos a ejercer nuestra libertad de manera efectiva sin ningún tipo de condicionamiento de coacción o intimidación.

A pesar de estar casados o mantener una relación sentimental análoga no somos de nadie ni nadie es nuestro.

No debemos de considerar cualquier actuación como coacción o intimidación ni ser tan permisibles que nada nos lo parezca.

Coacción supone cualquier actuación que va encaminada a que no hagamos aquello que queremos o que hagamos aquella que no queremos limitando nuestra libertad.

La intimidación supone una actitud que nos infunde temor por no realizarse de una manera respetuosa sino de una manera que puede hacernos doblegar nuestra voluntad condicionando nuestro comportamiento y/o decisiones.

Divorcio con coacción o intimidación.

Divorcio y violencia de género:

Existen por desgracia muchos más divorcios con violencia de género, entendiendo por ellos aquellos casos en los que existe violencia de un hombre a una mujer. También existen por desgracia casos de violencia de género femenino o de un hombre a otro hombre aunque en menor número de casos.

Para nosotros debemos de erradicar socialmente en la medida de las posibilidades cualquier tipo de violencia.

La violencia de genero también, pero no centrándonos en el sexo o la orientación sexual, sino en la violencia pues para nosotros no tiene género.

Si la violencia se ejerce precisamente por el género de femenino de la víctima debemos de ser aún más contundente con el presunto agresor. Pero también cuando un agresor se vale de cualquier otra condición: Edad, dependencia económica, incapacidad física o psicológica, edad… etc

Divorcio y violencia de género.

Divorcio y violencia familiar.

Divorcio sin violencia

Tolerancia cero a cualquier tipo de violencia.

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