No quiero que mi matrimonio acabe en separación o divorcio

No quiero divorciarme

Es frecuente la situación en la que uno de los esposos quiere divorciarse y el otro no. ¿Qué ocurre en estos casos? Es tan legitimo la frase «quiero divorciarme» como la de «no quiero divorciarme», ambas respetables, pero ¿Qué ocurre en estos casos?

No quiero que mi matrimonio acabe en separación o divorcio
No quiero divorciarme

Es evidente que si una persona se quiere divorciar, tiene derecho a hacerlo, eso sí, ninguno de los esposos está obligado a la tramitación de la separación o divorcio de mutuo acuerdo.

¿Cómo encajan entonces los derechos de los esposos que quieren y no quieren divorciarse?

Lo razonable es que el cónyuge que inicialmente no quiere divorciarse acabe aceptando la petición de divorcio amistoso del otro cónyuge, con independencia de que en cada caso puedan después estar de acuerdo en las estipulaciones que se deben de consensuar en el convenio regulador.

Al ser imprescindible el consentimiento de ambos esposos para el divorcio amistoso, de no prestarlo el cónyuge que no quiere divorciarse, el cónyuge que sí quiere el divorcio, deberá de tramitarlo por lo contencioso, lo que supone mayor coste, tiempo y gestiones burocráticas. Además, en muchos casos se provoca un conflicto innecesario.

El cónyuge que no quiere divorciarse, en el proceso de divorcio contencioso, no tendrá posibilidad de oponerse y por tanto el matrimonio se disolverá por causa de divorcio, con independencia de que la regulación de la sentencia sí que pueda ser hecho controvertida del juicio de divorcio: Atribución del derecho de uso del domicilio familiar, regulación paternofilial de los hijos comunes, establecimiento en su caso de pensión compensatoria.. etc.

No quiero separarme

Todo lo indicado más arriba es predicable tanto en los casos de separación como de divorcio. Ninguno de los esposos está obligado a aceptar la propuesta de separación amistosa del otro, pero en el caso de que el cónyuge que quiere separarse interponga una demanda de separación matrimonial contenciosa, el cónyuge demandado que prefiere no divorciarse, no podrá evitar la declaración judicial de la separación pues no cabe oposición a la petición judicial en proceso contencioso ni en los casos de separación ni divorcio.

Cabe destacar la posibilidad de que la demanda se inicie como separación por parte del cónyuge demandante y el cónyuge demandado formule reconvención solicitando el divorcio.

¿Qué quiere decir esto?

Que si uno de los cónyuges interpone una demanda de separación frente al otro, el cónyuge demandado no podrá oponerse a la separación, pero si así lo desea, podrá formular reconvención para que el proceso termine con divorcio y no con separación.

A la inversa no es posible, si un cónyuge demanda al otro solicitando el divorcio, el cónyuge demandado no podrá reconvenir pidiendo la separación.

Desde el momento de la interposición de una demanda contenciosa, el demandante podrá desistir del proceso unilateralmente siempre y cuando el demandado no haya sido emplazado con la notificación de la demanda. Para el caso de que al demandado se le haya notificado la demanda, únicamente cabrá la posibilidad de desistir conjuntamente del proceso.

Es muy importante no perder las formas y mantener el respeto mutuo, evitar actitudes inadecuadas.

Separarme o no separarme
No quiero divorciarme pero hay problemas en el matrimonio

No me quiero divorciar de de mi mujer o marido

Por ello es legítimo no querer divorciarse, es un derecho de cualquier cónyuge, pero si el otro sí que quiere el divorcio, dichos derechos son incompatibles y lo razonable, es que a pesar del inicial «no me querido divorciar de mi mujer o mi marido» se pase a un «lo acepto» por entender que no se puede pretender obligar a mantener a una persona en un matrimonio que ha dejado de querer.

Es normal que cunado un esposo dice al otro que se quiere divorciar, exista un proceso de rechazo, pero una vez entendido que ambos cónyuges tienen el derecho y la libertad de divorciarse, lo recomendable es aceptar dicha petición de manera amistosa y no entrar en un juicio innecesario.

En muchos casos cuando una persona rechaza el divorcio que le solita su mujer o marido, lo que existe realmente es la esperanza de que la relación continúe, en ocasiones así sucede, pero no facilitar el divorcio que necesita y nos pide nuestra mujer o marido, puede degradar la relación hasta el punto de llegar a enfrentamientos y situaciones límite que debemos de tratar de prevenir.

Hay que ser lo más claros y sinceros posible, en vez de centrarse en buenos y malos, culpables o víctimas, habrá que aclarar si se trata de una decisión definitiva, pues si lo es, lo mejor es tratar de gestionar el divorcio de la manera más sana y justa posible. De no ser una decisión definitiva sí que se puede tratar de salvar y mantener la relación, buscando razones o motivos que provoquen esa necesidad de divorciarse para tratar de superarlos, si es necesario con ayuda de terapia psicológica de pareja.

Comunicación para separarme o divorciarme
Razones o motivos para divorciarme o no divorciarme

Razones o motivos para no divorciarme

Cada persona individualmente y en el conjunto de pareja habrá tenido unos motivos concretos para contraer matrimonio. De igual manera cada cónyuge puede tener unos motivos muy concretos para querer o no querer divorciarse.

Ninguna relación es perfecta y tratar de buscar motivos o razones que justifiquen racionalmente una decisión es defendible, pero realmente lo importante en los que cada uno de los cónyuges libremente quiera hacer.

En ocasiones el matrimonio, separación o divorcio no es nuestra mejor opción objetivamente, pero se trata de relaciones personales que se van forjando conforme decisiones personalísimas en las que cada cónyuge debe de tomar las decisiones maduras y meditadas que considere oportuno.

¿Merece la pena divorciarse?

Es algo tan subjetivo que deberá de contestar cada persona. Es muy frecuente, como ya hemos dicho, que uno de los esposos quiera el divorcio y el otro no. ¿Es que no le merece la pena casarse o divorciarse? Las relaciones personales y familiares son dinámicas y por tanto se van desarrollando con el paso del tiempo pasando por diferentes estados en los que cada uno de los esposos tomará decisiones presididas por la libertad.

¿Merece la pena divorciarse? Sencillamente habrá personas que quieran divorciarse y otras que no, evidentemente lo normal es que sea por que les merece la pena o así lo prefieren, pero incluso es posible divorciarse a sabiendas de que en ese caso concreto no merece la pena en algún ámbito de la vida: Trabajo, calidad de vida, aspecto sentimental… etc. Pero todo confluye en la difícil decisión que debe de ser estrictamente personal de querer mantener su matrimonio, separarse o divorciarse.

Arrepentimiento tras divorcio

Es posible que exista arrepentimiento tras el divorcio, es evidente, al igual que en cualquier otra decisión de tanta importancia. Lo que no podemos hacer es vivir con miedo pues en ese caso no tomaríamos ninguna decisión, lo que implícitamente también sería tomar una decisión, seguir manteniendo la situación actual.

Si existiera miedo al arrepentimiento las personas no se casarían, separarían, divorciarían, tendrían hijos, comenzarían puestos de responsabilidad… etc. Hay que facilitar a las personas que tengan las herramientas y conocimientos necesarios para tomar las decisión consciente y libre que considere oportuno, nuestros abogados al respecto, les ofrecen la posibilidad de recibir asesoramiento de derecho de familia.

Superar un divorcio cuando te dejan

Por la experiencia que nos cuentan nuestros clientes, es muy diferente la forma de afrontar un divorcio cuando se toma la decisión y cuando la decisión la toma nuestro cónyuge.

Todo es difícil, pues ni es fácil tomar una decisión como la de divorciarse, ni tampoco afrontarlo y superarlo cuando nos lo pide nuestro marido o mujer.

Superar un divorcio cuando te dejan en ocasiones en muy complicado, pues al no tomar la decisión que de alguna manera viene determinada/impuesta por el otro cónyuge, hay personas enamoradas y que quieren a otra persona y por desgracia no pueden seguir compartiendo la vida con ella.

De hecho, en los divorcios en los que existen hijos y la relación continúa e incluso la otra parte que ha tomado la decisión de separarse o divorciarse rehace su vida con una nueva pareja, nos encontramos ante verdaderos dramas de personas que no querían separarse o divorciarse y que ahora tienen que ver como la persona que quieren y con la que incluso querrían estar ya no está con ellas e incluso comparte un proyecto sentimental con otra persona.

Es muy doloroso, pero por ello, es importante recibir ayuda tanto de los seres queridos como en su caso de profesionales.

Abogado especialista en Derecho de Familia. Titular del bufete Abogados Cebrián & Asociados. Premio Nacional de Ley en Derecho de Familia 2020. Colegiado del ICAM 85.585.

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