Pensión compensatoria y divorcio

Pensión compensatoria entre cónyuges en la separación o divorcio:

La pensión compensatoria es aquella que puede establecerse en los divorcios y separaciones en los que se ha producido un desequilibrio económico entre los esposos, teniendo en cuenta las circunstancias personales y económicas existentes en el momento de contraer matrimonio y las del momento del divorcio.

Se puede establecer de mutuo acuerdo o, en su defecto, será valorada su procedencia por el juez en un proceso contencioso.

No existen tablas oficiales más allá de criterios orientadores que sirven de guía para el establecimiento o no de una pensión compensatoria.

En la pensión de alimentos de los hijos sí existen tablas oficiales de referencia del Poder Judicial, mientras que en la pensión compensatoria no existe de igual manera, principalmente por hallarse muchas circunstancias variables para tener en cuenta que confluyen.

Pensión compensatoria judicial de mutuo acuerdo o contencioso
Negociar pensión compensatoria

Se tienen en cuenta los años de matrimonio y de convivencia, la dedicación a la familia y al otro cónyuge, la cotización a la Seguridad Social, integración laboral y la formación profesional, el estado de salud, los acuerdos previos, los medios económicos y las necesidades de ambos cónyuges así como sus edades, entre otros aspectos.

En definitiva se compensa al cónyuge que haya salido injustamente perjudicado en el ámbito económico durante el matrimonio.

Ni en todos los matrimonios hay que fijarla ni en todos dejar de hacerlo pudiendo dejar desamparada a una de las partes. Habrá que valorar una vez más caso por caso.

Es más conocido y frecuente el establecimiento de pensiones compensatorias en favor de mujeres amas de casa, pero realmente la ley la establece no circunscribirlo a un determinado sexo. Es perfectamente razonable defender el establecimiento de una pensión compensatoria a cargo de una mujer y en favor de un hombre, al igual que entre matrimonios de dos mujeres o dos hombres.

Evidentemente, por la tendencia social, en España existe gran número de familias en las que la mujer ama de casa sostiene la petición y estudio de procedencia de una pensión compensatoria a su favor y a cargo de su marido en el momento de la separación o divorcio.

¿En qué casos un Juzgado reconoce una pensión compensatoria?

La mayoría de los casos de estimación de pensión compensatoria en España tienen en común las siguientes circunstancias concurrentes:

  • La esposa solicita el establecimiento de una pensión compensatoria a su favor a cargo de su esposo en el momento de la separación o divorcio.
  • El hombre se ha dedicado a trabajar y ha cotizado a la Seguridad Social y la mujer no.
  • El hombre tiene ingresos, pero la mujer no los tiene o los que tiene no tienen la misma relevancia.
  • La esposa es la que se ha dedicado a la atención de las labores domésticas, cuidado de hijos o gestiones familiares.
  • Matrimonios de más de veinte años.

Hay personas que vienen al despacho a informarse si le corresponde o no una pensión compensatoria con matrimonios de corta duración, siendo jóvenes o por el mero hecho de que su cónyuge tiene mayores ingresos.

Evidentemente en estos casos no tendrá derecho si se valora en el contexto de un proceso contencioso. Se puede establecer de mutuo acuerdo si así lo consideran procedente ambos cónyuges. La pensión compensatoria no es indemnizatoria y, de hecho, en un proceso contencioso debe demostrarse la procedencia, pues ante la duda no se suele establecer.

El matrimonio no debe enfocarse como un negocio, un plan de pensiones o seguro de vida, sino que ambos cónyuges deben esforzarse por tener medios independientes de vida que unidos permitan disfrutar de calidad de vida económica y temporal en familiar.

Es perfectamente adecuado el pacto de los cónyuges en el que uno se dedica a trabajar y desarrollarse profesionalmente más y otro menos, el problema es que ese sacrificio del que se dedica a la familia y al matrimonio debe ser valorado.

Lo correcto sería que se pudiera poner por escrito, pero no se suele hacer al ser la relación matrimonial una relación de confianza.

Parece que poner en un papel un acuerdo supone desconfianza y debería ser todo lo contrario.

La confianza de poder plasmar en un papel los acuerdos alcanzados con la intención de poder evitar malentendidos y problemas futuros.

Yo siempre pienso que, si se llega a un acuerdo, ¿qué problema hay en ponerlo por escrito? Tal vez la desconfianza más grande sea de la persona que muestra reticencias a firmarlo por escrito.

El problema se produce cuando la persona que gana el dinero tiende a considerarse con mayor derecho o más valioso en comparación a su cónyuge de manera que en un proceso de divorcio existe un punto de partida muy diferente en cuanto a la procedencia, o no, de la pensión compensatoria.

Pensión compensatoria en España
Pensión compensatoria

Caso real y ejemplo de pensión compensatoria:

Desde el despacho hemos visto un poco de todo, tanto ejemplos a seguir, como personas que tratan con absoluta desconsideración a su cónyuge después de haberse beneficiado de su esfuerzo en los mejores años de su vida.

Concretamente recordaré siempre un caso en el que dos ingenieros se casaron y comenzaron a vivir juntos y desarrollar su vida profesional.

Pues bien, inicialmente ambos vivían en Barcelona, pero después el esposo fue aceptando proyectos profesionales que le hicieron viajar a Panamá, Chile y un sinfín de países en los que ganó un buen dinero.

La esposa dejó un trabajo similar al que en ese momento tenía el esposo para seguir en su proyecto al marido, pues era una gran oportunidad profesional para él que efectivamente supo aprovechar llegando a consagrarse como una eminencia de su sector.

La familia tenía gran calidad de vida y tuvo tres formidables hijos de los que se ocupó casi en exclusiva la esposa. Una vez llevaban treinta y tres años de matrimonio y recién independizado el último de los hijos y con una edad próxima a los sesenta años, el esposo comienza una relación paralela con una mujer de no mucho más de treinta años y comunica a la esposa que quiere el divorcio inmediato y que no le va a pagar nada que todo lo que ha conseguido es suyo ganado con mucho esfuerzo.

Sin entrar en otras valoraciones, llegó a afirmar en juicio algo así como que “si ella no ha trabajado ha sido porque no ha querido, que se ponga a trabajar que lo mío me lo he ganado yo solo y ella ha vivido como una reina a mi costa”, olvidando que se había trasladado a vivir acompañándole en cada uno de los cambios de trabajo en ciudades y países diferentes atendiéndole a él, a la casa y a los tres hijos comunes.

Finalmente, a la esposa se le atribuyo una pensión compensatoria después de tener que pelearlo en un juicio en los Juzgados de Primera Instancia y en un recurso de Apelación ante la Audiencia Provincial.

La esposa si hubiera continuado trabajando como ya hacía en su momento, con toda seguridad habría obtenido una situación económica similar a la del esposo, pero en su momento dio importancia a la familia y apostó por ella, y al final, ni agradecido ni pagado como ella se merecía.

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