Voz y voto de niños en la separación de sus padres

Separación con hijos

Tener un hijo es la responsabilidad más grande que puede existir en la vida. En una separación matrimonial con hijos nos podemos separar de nuestra expareja, pero no debemos hacerlo de nuestros hijos.

Es algo excepcional y maravilloso concebir a un niño al que tendremos la oportunidad de dar lo mejor de nosotros mismos con la mejor crianza y educación posible.

Desde el momento en el que se tiene un hijo todo cambia, nuestro bienestar sigue siendo importante, pero deja de ser la prioridad y pasa a ser el de nuestro hijo, o al menos, así debería ser.

Separarse sí es posible sin perder el tiempo, el dinero ni la salud
Separación con hijos

Es un acto de amor y generosidad inmenso si se realiza de una manera diligente y un verdadero acto egoísta e irresponsable si se realiza sin un mínimo de valores.

Tener un hijo no es solo darle de comer, vestirle y llevarle al colegio a que le eduquen. Es ocuparse globalmente de todas y cada una de las necesidades del niño hasta que no solo sea mayor de edad, sino que se valga por sí mismo de forma autónoma e independiente.

La mayoría de edad en España es a los 18 años, que antiguamente solía ser una edad en la que estaba próxima la independencia económica, pero en la actualidad no. Si un hijo estudia medicina, por ejemplo, probablemente no tenga independencia económica hasta los 30 años.

Separarme de mutuo acuerdo superando los problemas
Derechos y obligaciones

Cuando tenemos una relación sexual nos estamos exponiendo a tener hijos con esa persona y no es algo que se tenga tan en consideración como se debería.

Al tener un hijo ambos progenitores ostentan derechos y obligaciones respecto del niño, pero también respecto al otro progenitor.

Hay algo que llama poderosamente la atención en las rupturas con menores que es que al referirse al hijo común se emplea el posesivo su hijo o mi hijo en función de la connotación negativa o positiva que tenga el argumento.

Lo correcto es utilizar la palabra nuestro hijo o simplemente llamarlo por su nombre.

Algún ejemplo de esto son los típicos: “Tu hijo ha sido expulsado del instituto”. “Mi hijo ha sacado una calificación excelente en sus estudios”. ¡Pero si es el mismo!

Puede decirse que es una manera de hablar, pero en muchos casos no solo es una manera de hablar, sino que hacemos nuestro aquello que nos es favorable y responsabilizamos al otro progenitor de lo que no nos conviene tanto del hijo común; y al final es una forma de tratar de manera desconsiderada al niño, pues se cosifica.

Derechos y obligaciones de padres y madres:

Al tener un hijo debemos de tener en cuenta en una separación matrimonial o no matrimonial, que los derechos y obligaciones de ambos progenitores si no existe una resolución judicial son indistintos, o lo que es lo mismo, ambos padres ostentan la patria potestad y la guarda y custodia global de manera que no se pueden distinguir entre obligaciones o derechos del padre y la madre, pues son comunes y conjuntos.

No se acaba el mundo con la separación sólo se suspende la eficacia del matrimonio
Superar la separación

Si existe buen entendimiento será algo maravilloso pues el otro progenitor será un apoyo y ayuda en la crianza del hijo, es una suerte que un hijo tenga dos padres que le quieren pues por desgracia no siempre es así.

Si no se cuida la relación entre progenitores se está olvidando que no es solo nuestra expareja solo, sino que también es algo mucho más importante, el padre o madre de nuestro hijo común.

Todas las personas somos limitadas y podemos enfermar o incluso morir lo que puede suponer un verdadero drama para nuestro hijo. ¿Os lo habéis planteado? Este hipotético drama será menor si hemos facilitado y fomentado la relación del niño con ese padre o madre que debemos valorar con independencia de nuestros prejuicios de pareja.

El otro progenitor es una persona muy valiosa pues se supone que quiere tanto al hijo común como nosotros. En una separación con hijos no debemos de tratar mal a nuestra ex pareja en ningún caso pues para empezar no estamos dando un buen ejemplo. No hay que idealizar a nuestra pareja cuando todo va bien y criticarlo cuando llega la ruptura y los problemas.

Tal vez el otro progenitor quiera al niño a su manera, que no necesariamente tiene que ser igual a nuestra forma de querer, debiendo cuidar la relación entre progenitores y unirse en cualquier circunstancia para no tener motivo de arrepentirse o lamentarse cuando se produce alguna contingencia, eso será lo mejor para el hijo común y nuestra obligación y responsabilidad parental.

Además, no debemos olvidar que hemos sido nosotros los que hemos elegido al padre o madre de nuestros hijos. Nos podemos divorciar de nuestro marido o nuestra mujer, pero no del hijo común.

Capacidad de decisión de un hijo en la separación de sus progenitores:

Si reina la discordia entre ambos progenitores, se puede producir una situación de gran inestabilidad y vulnerabilidad del menor.

No se puede discutir delante del hijo ni hablar mal del otro progenitor, ni tratarle de un modo despectivo ni a él o ella ni a cualquiera de sus allegados. No se puede hacer al hijo partícipe de las disputas de los padres.

Voz y voto de niños en la separación de sus padres
Separación con hijos

La pregunta “¿con quién quieres estar con papá o con mamá?” es una verdadera aberración.

Hay progenitores que en la ruptura pretenden que decidan los hijos su regulación paternofilial con cierta tendencia a pensar que van a poder influir en la decisión y que, por tanto, les va a ser favorable.

Un niño tiene que ser un niño, vivir como un niño y tomar decisiones de un niño y no resolver los problemas y discordias que son incapaces de resolver sus progenitores.

Hay ocasiones en las que con la ruptura se deteriora la relación del hijo con alguno de los progenitores y algunos padres y madres lo utilizan para preguntar a sus niños si se quieren ir con el otro progenitor a sabiendas de que van a negarse. Se utiliza ese “yo no voy a obligar a mi hijo a irse con su padre o madre si no quiere” de una manera atroz.

En cambio, esos mismos padres y madres, evidentemente en otras decisiones como ir al colegio no les consideran capaces de decidir si quieren o no quieren recibir educación, ni se plantea, pues se parte de la base de que es algo necesario.

Pues la relación con ambos progenitores es igualmente imprescindible, salvo casos en los que concurra una verdadera causa grave que pueda perjudicar a los hijos. Lo que se debe hacer es incentivar y predisponer al menor a relacionarse y reforzar la relación con el otro progenitor.

De hecho, insisto en que cada uno de los progenitores ha elegido a ese padre o madre para el hijo común, de manera que cuando se buscan responsables o culpables de algo que no nos gusta del otro progenitor, tenemos que partir de la base que nosotros en primer término somos los responsables, pues elegimos a esa persona para compartir algo tan importante como es un hijo.

Antes de quejarse o exigir se debería tener en cuenta pues el hijo no es solo nuestro sino de ambos con independencia del sistema de guarda y custodia establecido.

Problemas de hijos de padres separados:

Pueden surgir problemas que afecten a los hijos en los casos de padres separados y los progenitores son los que deben de detectarlos y corregirlos y solucionarlos en todo lo posible.

Los niños no son un problema sino la oportunidad de poner soluciones constructivas y positivas para ellos
Problemas en separaciones con hijos

Hay padres y madres que se quejan en la ruptura de que sus hijos no rinden en el centro de estudios o que están teniendo problemas de comportamiento.  Lo que achacan al otro cónyuge en exclusiva con una asombrosa irresponsabilidad. No podemos seguir pretendiendo atribuirnos los logros a nosotros mismos y achacar los fracasos de nuestros hijos al otro progenitor. En todo lo bueno y malo, nosotros somos responsables.

Muchas veces un progenitor acude al abogado o al juez para que se haga cargo de la situación y solucione el problema que existe posicionándose como un mero espectador, lo cual es injusto, una distorsión y abuso de las responsabilidades parentales.

Es en muchos casos necesario el apoyo jurídico, pero de manera complementaria a la propia actitud principal del progenitor.

Los operadores jurídicos no podemos hacer milagros, sino solo tratar de establecer una regulación que después cada familia separada o divorciada debe aplicar en beneficio de los hijos como prioridad y del interés común por encima de sus propios intereses, con sentido común y dejando a un lado lo dramático que en una ruptura debe dejarse atrás.

Hay cónyuges que se separan, pero, en cambio, no dejan de vivir y dar protagonismo a la parte conflictiva con la expareja y es una pena pues si se atreven de dar el paso, debería ser con la intención y actitud adecuada tendente a vivir un nuevo proyecto feliz dejando atrás y superando en todo lo posible los problemas de entendimiento del pasado.

Igual que no se puede desatender a un hijo y después pretender que en el colegio le eduquen, no se puede dinamitar la relación con el otro progenitor y machacar directa o indirectamente al niño y después ir al Juzgado con la máxima indignación pretendiendo culpabilizar al otro progenitor de la situación de sufrimiento y perjuicio del hijo.

Juicio de separación con hijos:

Un juicio no es la solución, pues solo es un mecanismo establecido para personas que son titulares de derechos y obligaciones y que debiendo de haberlas sabido gestionar han sido incapaces de hacerlo y de esta manera se someten al criterio de un juez; arriesgándose a que la resolución les pueda ser favorable o desfavorable.

Separaciones matrimoniales en las que los juicios se pueden evitar
Evitar juicio

Un juicio de separación o divorcio contencioso con hijos debe de tratarse de la manera más prudente y garantista posible.

Insisto una vez más, si nos separamos del padre o madre de nuestros hijos hemos de tener en cuenta que no nos estamos separando de nuestros hijos, pero menos aún debemos hacer distinción en función de lo que nos conviene o interesa. Un niño no necesita que sus padres estén necesariamente juntos.

Les podemos estar perjudicando y causando daños irreparables si les enseñamos y damos un ejemplo de amor incorrecto, cobarde y conflictivo. No podemos hacer sentir a un niño que sus padres se comportan entre ellos como crueles enemigos que se enfrentan constantemente justificando que esa guerra es por y para el bienestar de los hijos, pues se están equivocando y en ningún caso el fin justificará los medios.

Los progenitores pueden estar separados perfectamente y no se produce ningún drama, el drama lo creamos nosotros mismos. Está en la actualidad perfectamente normalizado ser hijo de padres separados, la separación de matrimonios y parejas con hijos es una realidad.

Lo que necesita un niño es que sus padres sepan gestionar su relación siendo capaces de mantener el respeto y ofrecer lo mejor de sí mismos a los hijos que tienen que sentirse queridos y no el motivo de conflicto y discordia familiar.

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